Hoy de mañana, casi antes de salir me quedè mirandote, despertaste un poco, giraste entre las sabanas y me sonreiste. Hiciste ese pequeño sonido que te sale antes de la risa. Lo tengo memorizado, me gustò cuando te conoci. De acuerdo a nuestro ùltimo recuento, hace ya meses de eso. Me detuve un instante del ajetreo que no deja de acosar mis mañanas, por mas que despierto temprano para ahuyentarlo, te mire y pensè en lo bien que se siente ser dueña de tus besos. Forzaste un poco el ùnico ojo que tenias abierto y el otro no tuvo mas remedio que continuar esa mirada. Estas super linda. No tenias que decirme mas. Articule algunas palabras sin sentido ¿Què dices? me preguntaste. Yo no sabia. Queria volver a las sabanas grises que pusimos una noche antes, en vez de salir a la calle que quiza seguia demasiado fresca.
Hoy por la noche abri la puerta y junto con tu ausencia, habia un cierto orden que no obedecìa a mis principios. Me senti halagada de que te tomaras el tiempo de ordenar las cosas. Yo misma no lo hago. No se vivir con atenciones. Soy demasiado huraña y solitaria. Y tu eres atento. No demasiado.
Notè que ese orden atendia al detalle. Sonrei cuando encontrè algo de tu ropa en un lugar donde yo no la habria puesto. Tuve ganas de salir corriendo a buscarte y traerte de regreso. De explicarte cuanto necesito de tu abrazo para dormir profundamente, de convencerte de quedarte conmigo compartiendo las interminables charlas de media noche, los juegos, los significativos silencios, esas sàbanas grises... Pero no se puede, hoy no se puede.
Recordè tu voz cuando me cantas. Rastro de tristeza por mi mente... Porque esta noche mis pies van a estar frìos y no habrà concierto para mi. El rastro no dura, porque tampoco lo harà tu ausencia. Sera tan corta que aùn recordarè el tono de esa ùltima cancion, que cantabas sin hacerme caso mientras yo me recarguè en tu espalda, que por cierto, anoche te dolia un poco.
Yo se que hoy por la mañana deseabas tan poco como yo que amaneciera. "Como la escena de Romeo y Julieta" te dije ayer en el sillon rojo. Yo se que la vida practica te mantiene celosamente lejano a mi, y me mantiene lejana a ti. Pero a veces, sin que se de cuenta siquiera, le robamos algunas horas, incluso dìas... (Algun dìa, le vamos a robar màs que eso)
"...Y entre toda esta gente
nos fuimos a encontrar,pareciamos predestinados para asi bailar..."
No hay comentarios:
Publicar un comentario