18/10/09

Reflejo que danza en tus ojos

Te sientas a mi lado derecho, me dices "ya empezó". Tu oido esta cerca de mi boca, mi aliento puede alcanzarlo. Puedo susurrarte lo que quiera, bajito bajito, sin que nadie escuche. Puedo hacer que un ligero suspiro erize tu cuello. En tus ojos atentos puedo ver danzando los pequeños reflejos de lo que ocurre al frente, eso me dice que tu atención no esta en mi; en esos momentos me gusta mirarte, mientras miras a otro lado. Te toma unos instantes notar que observo cuidadosamente tu lóbulo izquierdo y ese lunar irregular de tu mejilla, yo uso esos instantes para imaginar donde estará tu pensamiento (que siempre viaja por tierras que yo no visito), para planear como revolver tu cabello recién cortado, para mirarte gesticular ante los estímulos de esas lucecitas que bailan en tus pupilas, para aguantar las ganas de morderte el cuello como los vampiros de los  que hablábamos la otra noche cuando me contaste de la amiga de tu prima, que tiene un novio que en verdad se cree vampiro. 

Volteas y me sonríes, me muestras tu colmillo derecho que sobresale un poco dando a tu sonrisa un toque infantil,  tu ojos se entrecierran con el gesto y ya casi no puedo ver los reflejos en ellos, haces ese sonidito ligero, como el comienzo de una risa,  yo me quedo pensando en lo mucho que me gustan los sonidos de tu garganta, entonces recuerdo cuando te sentaste junto a mi  y me cantaste mientras yo intentaba concentrarme en las notas de la guitarra que sostenía, aun estoy pensando en eso cuando me abrazas, siempre que me quedo mirándote me abrazas y colocas mi cabeza en un ángulo estratégico para que no siga haciéndolo. Pienso en que no se si te distrae mi mirada, o te incomoda. Me doy cuenta de que algunas veces solo te miro esperando ese abrazo.

Entonces puedo olerte. Hueles a que no has estado conmigo hace días, hueles a suavizante de telas que yo no uso y a una semana larga, hueles a la calle y a tu jefa molesta, hueles a los tacos que te comiste en el almuerzo y a ideas dispersas, hueles a un par de horas de videojuegos conmigo y a las conversaciones con tu mamá, hueles a planes futuros y a un poco de sueño, hueles a palomitas...

Me voy a quedar ahí un rato. Después también pondré atención.

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